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El Jardín de los Poetas

29/08/20

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El Jardín de los Poetas

Un lugar para contemplar la ciudad desde el Casco Antiguo de Cuenca

Estos días de agosto, la última semana, nos hemos dado cuenta de la cantidad de turistas que suben al conocido Jardín de los Poetas. Un "jardín" ubicado en pleno Casco Antiguo de Cuenca, entre callejones y vistas imposibles, que se abre paso como un sitio al que debes pasar sí o sí. Pero, ¿qué es exactamente el Jardín de los Poetas? No tiene jardín ni zonas verdes, propiamente dicho, y hace cinco años se acabaron las interminables obras que duraron diez años sobre el mismo. Un tema de debate entre los vecinos y los ciudadanos conquenses con, por supuesto, los políticos de aquel entonces. Por aquel entonces, José Luis Muñoz escribió en su blog personal un documentado y oportuno artículo, a la par que extremadamente interesante donde pretendía concienciar a las nuevas generaciones sobre el gran valor de este singular espacio que hoy ha vuelto a verse recobrando su vida cotidiana y, esperemos, que pronto la cultural, muy apropiada al título de este Jardín que se asoma a la Hoz del Huécar. 

Escribió Florencio Martínez, en referencia al proyecto ansiado pero nunca visto, de esta manera «Espacio abierto al cielo, desde el que la Cuenca de la imaginación recibe de los dioses sus amparos» . El Jardín de los Poetas, bautizado así oficialmente por el Ayuntamiento de Cuenca en un acuerdo del año 1956, hace referencia al día anterior, donde el pleno municipal había acordado grabar en piedra un soneto del poeta conquense Federico Muelas para situarlo en el jardín, recibiendo la confirmación como ámbito literario en el año 1957 en que un grupo de escritores llevó a cabo un homenaje a Luis Astrana Marín, en una noche memorable que sirvió de un lado como reencuentro de la ciudad con el hosco personaje, auténtico provocador literario y a la vez de encuentro colectivo de todos con todos. 

Este ambicioso proyecto había sido preparado por el concejal Florencio Cañas. No sólo aspiraba a utilizarlo para recitales o tertulias, sino que incluso tenía previsto equipar una celda del viajero poeta, en la torre de San Gil, donde se daría posada a quien desease residir en ella y pasar una temporada en la capital conquense escribiendo.  El homenaje a Astrana fue ideado por Enrique Domínguez Millán, que acertó a reunir a 17 personalidades del mundo de las letras: Luis Gallástegui, Timoteo Marquina, Fernando Delgado, Carlos de la Rica, Leandro de la Vega, Amable Cuenca, Miguel Valdivieso, Acacia Uceta, María Paz Viloria, Andrés Vaca Page, Mauricio Monsuárez y Federico Muelas, entre otros. Todo aquello generó un profundo entusiasmo en todos, que ya veían realizado el sueño de habilitar ese singular espacio al amparo de la torre de San Gil, pero no pudo suceder. Ni biblioteca, ni visitantes, ni más versos. Lo que sí se ha realizado fue el grabado de los sonetos de Federico Muelas en piedra viva, pero de resto sólo queda la nostalgia de lo que pudo ser y, no sabemos, si será algún día.

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