21/08/20
Federico García Lorca en Cuenca
Homenaje a Federico García Lorca
Noventa años del asesinato de una de las mayores figuras nacionales e internacionales del ámbito literario de todos los tiempos. Federico García Lorca fue, sin lugar a dudas, el poeta y dramaturgo español más importante del siglo XX. Cada año, en la Plaza de Santa Ana, Madrid, se rinde homenaje a esta emblemática figura. Este año, debido a la pandemia por la COVID-19, no ha podido celebrarse, aunque se recuerda igualmente su legado, su visita a la ciudad y el soneto dedicado a la Ciudad Encantada.
La visita a Cuenca en 1932
Corría el año 1932 cuando la heterodoxa religiosidad de Lorca no impidió su interés por la Semana Santa de Cuenca, que conoció en una visita privada. Estuvo entre el 23 y el 26 de marzo, llegando un Miércoles Santo y permaneciendo hasta el Sábado Santo. Durante su estancia pudo presenciar varias procesiones en la ciudad y en el municipio de Palomera (a 10 km de la capital).
Llegó desde Madrid en autobús junto al cónsul Carlos Morla Lynch y el escritor Rafael Martínez Nadal. Se alojaron en la céntrica calle Carretería, tras cambiar sus planes iniciales de viajar a Salamanca.
Semana Santa conquense y experiencias
Lorca contempló la procesión del Miércoles Santo desde la Plaza Mayor, destacando la luz blanca y el silencio, según recoge Morla Lynch. El Jueves Santo visitaron Palomeras y presenciaron otra procesión, regresando a Cuenca para ver el desfile desde la plaza de la Infanta Paz (actual plaza de la Hispanidad), destacando la talla del Ecce Homo.
No llegó a ver Las Turbas, ya que según Morla se encontraba dormido en el hotel. Sí asistió a las procesiones del En el Calvario y del Santo Entierro, además de visitar el santuario de las Angustias, donde bajó a ver a la Virgen siguiendo la tradición. Regresó a Madrid el Sábado Santo.
Regresos y el soneto a la Ciudad Encantada
Federico Muelas, con quien Lorca mantuvo amistad, afirmó que regresó a Cuenca en 1935 para participar en tertulias literarias como *El bergantín de la vela roja*. Además, Lorca dedicó un soneto a la Ciudad Encantada, aunque no consta que la visitara. El poema, escrito en 1935 y publicado posteriormente en la colección *Sonetos de amor* (1984), refleja una visión simbólica de Cuenca como “ciudad encantada”, construida entre lo escuchado y lo imaginado.
¿Te gustó la ciudad que gota a gota
labró el agua en el centro de los pinos?
¿Viste sueños y rostros y caminos
y muros de dolor que el aire azota?
¿Viste la grieta azul de luna rota
que el Júcar moja de cristal y trinos?
¿Han besado tus dedos los espinos
que coronan de amor piedra remota?
¿Te acordaste de mí cuando subías
al silencio que sufre la serpiente
prisionera de grillos y umbrías?
¿No viste por el aire transparente
una dalia de penas y alegrías
que te mandó mi corazón caliente?
Sonetos de amor, año 1935
Federico García Lorca
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