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Las Casas Colgadas

30/04/20

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Las Casas Colgadas

El icónico edificio de la ciudadela medieval de Cuenca

Quien conoce Cuenca, conoce sus míticas Casas Colgadas o, como suelen llamarse erróneamente, Casas Colgantes. Se trata de uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad y una de las imágenes más reconocibles de nuestro patrimonio.

Un símbolo suspendido sobre la Hoz del Huécar

Las Casas Colgadas, también conocidas como Casas Voladas o Casas del Rey, son un conjunto de edificios civiles situados sobre la alta cornisa rocosa de la Hoz del Huécar. Reciben su nombre por poseer parte de su estructura en voladizo, sobresaliendo directamente sobre la roca.

Aunque existe constancia de que fueron construidas entre los siglos XV y XVI, han experimentado numerosas remodelaciones a lo largo de la historia. La más reciente tuvo lugar en 1920 y, posteriormente, en 1966, debido al avanzado estado de degradación de las edificaciones que aún permanecían en pie.

De ocho casas a tres supervivientes

A lo largo de los siglos, estas construcciones han tenido diferentes usos, sirviendo tanto como viviendas particulares como sede de la casa consistorial.

Actualmente solo se conservan tres ejemplos de lo que, según se conoce, llegaron a ser ocho edificios:

  • La Casa de la Sirena.
  • Las dos Casas de los Reyes.

Construidas entre los siglos XIII y XV, estas edificaciones, junto con la Catedral gótica de Cuenca, fueron determinantes para que la ciudad amurallada fuera declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996. Además, el 25 de octubre de 2016 fueron declaradas Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento.

Hogar del Museo de Arte Abstracto Español

En la actualidad, las Casas Colgadas albergan el Museo de Arte Abstracto Español, único en España dedicado exclusivamente a esta disciplina artística.

Este espacio cultural ha contribuido a convertir el monumento en un lugar de referencia tanto para visitantes como para amantes del arte.

Su huella en la historia

La historia gráfica de las Casas Colgadas se remonta a 1565, cuando el pintor flamenco Anton van den Wyngaerde incluyó, junto a toda la cornisa de San Martín, una magnífica panorámica de Cuenca en la que ya aparecían representadas.

Por otro lado, las fotografías más antiguas conservadas datan de finales del siglo XIX y muestran que el conjunto permaneció prácticamente intacto durante varios siglos. Hoy, sin embargo, solo queda una pequeña parte de lo que fue en su origen.

Una arquitectura presente en otros lugares

En el pasado, este tipo de construcción era habitual en el borde de la ciudad antigua, frente a la Hoz del Río Huécar. Entre sus características más reconocibles destacan sus famosos balcones de madera.

Aunque muchas personas creen que se trata de un modelo arquitectónico exclusivo de Cuenca, existen ejemplos similares en distintos lugares de España y Europa. Algunas de las localidades donde pueden encontrarse edificaciones semejantes son:

  • Albarracín.
  • Cantavieja.
  • Castellfollit de la Roca.
  • Gerona.
  • El Tajo de Ronda.

En varios de estos edificios no solo se conservan los balcones de madera, sino también elementos originales del interior de las viviendas y antiguas ventanas. Fuera de España, uno de los ejemplos más conocidos se encuentra en Florencia, donde las casas voladas más destacadas son las del Ponte Vecchio.

La gran reinauguración de 1966

Las Casas Colgadas fueron reinauguradas el 5 de febrero de 1966 en un acto que contó con la presencia de importantes personalidades de la época, entre ellas Manuel Fraga y el obispo Inocencio Rodríguez.

Durante aquel evento, el alcalde de entonces, Rodrigo Lozano, solicitó al ministro la creación de un parador para la ciudad de Cuenca. Inicialmente se pensó en el edificio que albergaba el Archivo Histórico Provincial, junto a las ruinas del Castillo de Cuenca. Sin embargo, finalmente se instaló en el Convento de San Pablo en 1993, edificio situado frente a las Casas Colgadas y cuya historia se remonta a su origen conventual.

Entre arte y gastronomía

Una parte de las Casas Colgadas llegó a funcionar como mesón-restaurante. Sin embargo, la iniciativa no prosperó y el espacio pasó a formar parte de la ampliación del Museo de Arte Abstracto Español.

Actualmente, la propuesta de recuperar un restaurante en el monumento ha vuelto a plantearse y permanece abierto el proceso para su gestión.

Un monumento que se ilumina con significado

Además de su valor histórico y arquitectónico, las Casas Colgadas participan activamente en la vida social de la ciudad. En fechas señaladas se iluminan con colores especiales para apoyar distintas causas y conmemoraciones, como el Día del Orgullo LGTBI o el Día Mundial contra la Dislexia.

Estas luces convierten al monumento en un símbolo vivo, capaz de conectar la historia de Cuenca con los valores y acontecimientos del presente.

Orgullo de toda una ciudad

Las Casas Colgadas son mucho más que un monumento. Son historia, identidad y patrimonio. Un símbolo único que ha sobrevivido al paso del tiempo y que continúa siendo uno de los mayores motivos de orgullo para todos los conquenses.



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